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Testamento o fideicomiso: ¿en qué se diferencian?

Publicado el · Ace Law

Estate Planning: Differences Between a Will and a Trust

Cuando alguien empieza a planificar qué pasará con su patrimonio, las dos herramientas más comunes son el testamento y el fideicomiso. Mucha gente los usa como si fueran lo mismo, y en realidad sirven para cosas distintas: cambian cómo se reparte el patrimonio, cuánta privacidad tiene la familia, si hay que pasar por el procedimiento sucesorio y cuánto control se conserva sobre los bienes.

Entender la diferencia ayuda a tomar mejores decisiones para proteger a tu familia, tu patrimonio y lo que tú quieres.

¿Qué es un testamento?

Un testamento es el documento en el que una persona dice cómo quiere que se reparta su patrimonio cuando fallezca. Puede además nombrar a quien administre la herencia, el albacea, y dejar instrucciones sobre los beneficiarios, las deudas, los bienes y otros asuntos familiares.

En Texas, un testamento tiene que cumplir ciertos requisitos para ser válido. Por lo general tiene que constar por escrito, estar firmado y cumplir las formalidades que exige la ley. También existe el testamento ológrafo, escrito enteramente a mano, que tiene sus propios requisitos.

Un testamento es una herramienta importante, y normalmente tiene que pasar por el procedimiento sucesorio antes de que un tribunal lo reconozca y permita administrar la herencia.

¿Qué es un fideicomiso?

Un fideicomiso permite transferir bienes a un fiduciario para que los gestione en beneficio de determinadas personas. Se puede crear en vida o estar diseñado para surtir efecto tras el fallecimiento.

En muchos planes se usa un fideicomiso revocable en vida, que deja a la persona conservar el control de sus bienes mientras vive y cambiar el fideicomiso mientras tenga capacidad. Después del fallecimiento, el fiduciario gestiona o reparte los bienes según las instrucciones.

Un fideicomiso da más control sobre cuándo y cómo reciben los beneficiarios, sobre todo cuando hay hijos menores, beneficiarios con necesidades especiales, familias reconstituidas, negocios, bienes en varios estados o dudas sobre la capacidad de alguien para manejar dinero.

La diferencia principal: el procedimiento sucesorio

La diferencia más importante entre los dos está en el procedimiento sucesorio.

Un testamento normalmente hay que presentarlo ante el tribunal sucesorio tras el fallecimiento. El tribunal revisa el documento, confirma que es válido y autoriza al albacea a administrar la herencia. Aunque en Texas ese trámite sea más sencillo que en otros estados, sigue siendo un procedimiento que lleva tiempo y cuesta dinero.

Un fideicomiso puede evitarlo para los bienes que se transfirieron correctamente a él. Es decir: si el fideicomiso está bien preparado y bien dotado, esos bienes pueden pasar a los beneficiarios sin el trámite judicial que sí exige un testamento.

Ahora bien, un fideicomiso no evita el procedimiento por sí solo. Para que funcione, los bienes tienen que estar correctamente puestos a su nombre o asignados a él.

La privacidad

Otra diferencia importante es la privacidad. Cuando un testamento entra en el procedimiento sucesorio, hay documentos que pasan a ser registro público. Eso permite que otros vean información sobre la herencia, los bienes y los beneficiarios.

Un fideicomiso da por lo general más privacidad, porque los bienes que están dentro no pasan por ese mismo trámite público. Para una familia que quiera mantener sus asuntos más reservados, esa puede ser una razón de peso.

El control

Un testamento dice quién recibe qué cuando fallezcas, y normalmente reparte una vez completado el trámite. Un fideicomiso puede dar instrucciones mucho más detalladas sobre cómo y cuándo se gestionan o se reparten los bienes.

Por ejemplo: que un beneficiario reciba dinero al llegar a cierta edad, que los fondos se usen para estudios, salud o vivienda, o que un fiduciario gestione el patrimonio durante un tiempo. Es especialmente útil con hijos menores, con beneficiarios jóvenes o con personas que necesitan un apoyo económico supervisado.

El coste

Un testamento suele ser más barato de preparar al principio. Pero después del fallecimiento pueden aparecer los costes del procedimiento sucesorio, de administrar la herencia, de las posibles disputas y del tiempo en el tribunal.

Un fideicomiso cuesta más de preparar, porque exige más planificación, más documentos y más coordinación, además de transferirle los bienes. Aun así, según el caso, ahorra tiempo, reduce complicaciones y evita costes tras el fallecimiento.

La mejor opción no siempre es la más barata al principio. Lo que hay que mirar es el coste total, el nivel de protección, lo compleja que sea la familia y lo que cada uno busca.

¿Un fideicomiso sustituye al testamento?

No siempre. Mucha gente que tiene un fideicomiso necesita además un testamento. En algunos planes se usa un testamento de vertido, que sirve de respaldo para llevar al fideicomiso los bienes que no se le transfirieron en vida.

Además, el testamento puede ser importante para nombrar tutores de los hijos menores y para dejar por escrito deseos que no encajan dentro del fideicomiso.

Por eso, en muchos casos, testamento y fideicomiso no compiten: funcionan juntos dentro de un mismo plan.

¿Cuál conviene?

Depende de la situación personal, familiar y económica de cada uno. Un testamento puede bastar para quien tiene un patrimonio sencillo, pocos beneficiarios y ninguna preocupación especial por la privacidad o por la gestión a largo plazo.

Un fideicomiso encaja mejor con quien quiere evitar el procedimiento sucesorio, mantener más privacidad, gestionar bienes para menores, proteger una estructura familiar más compleja, planificar con bienes en varios sitios o dejar instrucciones detalladas.

Cada familia es distinta. Lo que le sirve a una persona no tiene por qué ser lo mejor para otra.

Errores comunes al planificar

El más común es no tener ningún plan. Cuando alguien fallece sin los documentos adecuados, es la ley la que decide quién recibe qué, y eso puede no coincidir con lo que esa persona quería.

Otro error habitual es hacer los documentos y no actualizarlos después de un cambio importante: casarse, divorciarse, tener hijos, comprar un inmueble, la muerte de un beneficiario, un cambio económico o un conflicto familiar.

Y otro es crear un fideicomiso y no transferirle los bienes como es debido. Un fideicomiso vacío no cumple la función para la que se hizo.

Por qué conviene hablar con un abogado

Planificar un patrimonio no es rellenar formularios. Es armar un plan legal que refleje lo que quieres, que proteja a tu familia y que reduzca las complicaciones futuras.

Un abogado ayuda a decidir si necesitas un testamento, un fideicomiso o los dos. También revisa tu patrimonio, te explica el procedimiento sucesorio, prepara los documentos, ayuda a transferir los bienes y se asegura de que el plan esté hecho a tu medida.

Protege a tu familia con un plan claro

El testamento y el fideicomiso son dos herramientas potentes que funcionan de forma distinta. Qué conviene depende de tu patrimonio, de tu familia, de tus prioridades y de cuánto control quieras conservar.

Si estás pensando en preparar o actualizar tu plan patrimonial en Texas, asesórate antes de tomar decisiones que van a afectar a los tuyos.

Información general, no asesoramiento legal. Este artículo explica la ley en términos generales y no sustituye el consejo sobre tu situación concreta. Leerlo no crea una relación abogado-cliente. Para orientarte en tu caso, habla con un abogado con licencia.

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